Hacia el final de su gira de despedida por Asia y África del 2016, Hyperpotamus tuvo la ocasión de tocar en El Cairo. Fue allí donde le fue concedida la oportunidad de colaborar en directo con un artista local egipcio, Abdullah Miniawy. El caótico y plomizo tráfico de El Cairo les concedió una hora escasa para improvisar/ensayar y ver si congeniaban de cara al concierto que les esperaba poco después. Lo que surgió de esa improvisación ocurre pocas veces en la vida: un flechazo musical absolutamente imprevisto e inabarcable. Mezclando las bases musicales creadas exclusivamente con la voz de Hyperpotamus y la inspiración sufí en el canto y las letras de Abdullah Miniawy, estos dos artistas amantes de lo heterodoxo y el riesgo crean música nunca oída antes.

Recomendada a partir de 12 años.