Celebramos una nueva edición del ciclo de Encuentros con altura, en el que realizamos unos eventos junto a personalidades de la cultura, con el fin de generar contextos amplios en torno a la misma, en un espacio muy especial: el Faro de Moncloa.
En esta ocasión nos acompaña Luis Bermejo en Hoy tengo algo que hacer. Esta obra en clave picaresca explora las peripecias de un héroe moderno que abandona el hogar para descubrir qué significa tener una ocupación, ese “algo que hacer” que sostiene y da forma a la existencia. Con este espectáculo os invitamos a reflexionar sobre cómo la identidad, el relato personal y la organización del tiempo se construyen en torno a la necesidad de estar ocupados.
Desde la figura del payaso, con su curiosidad y su distancia de las certezas, la obra aborda esta búsqueda con humor, poesía y honestidad, desplegando un relato lleno de encuentros y situaciones cómicas. En un mundo contemporáneo marcado por la aceleración y la pérdida de sentido, la propuesta indaga en la paradoja entre la urgencia de estar siempre ocupados y el vacío que ello encubre, ofreciendo al arte como un espacio de encuentro, reflexión y confesión colectiva.
Espectáculo recomendado para mayores de 16 años.
Ficha artística
Autoría y dirección: Pablo Rosal
Intérprete: Luis Bermejo
Iluminación: Raúl Baena y Eduardo Vizuete
Escenografía y vestuario: Mónica Boromello
Producción artística: Ana Belén Santiago
Producción ejecutiva: Lucía Rico
Dirección técnica: Tony Sánchez
Distribución: Caterina Producciones
Una producción de Teatro del Barrio
Biografía
El Teatro del Barrio nació en diciembre de 2013 con una voluntad abiertamente política: la de formar parte de un movimiento ciudadano que comenzaba a imaginar y construir otras formas de convivencia. Años después, ese impulso sigue vivo. Surgido del hambre de realidad, el proyecto entiende que la realidad, por dura que sea, siempre encierra la posibilidad de ser transformada. Con el paso del tiempo, el Teatro del Barrio ha asumido la necesidad de repensarse casi a diario para no perder la ilusión, la vocación ni el sentido de su existencia, un ejercicio que se sostiene en la escucha activa y en la participación de las socias que desean implicarse en su construcción colectiva.
