Hablar, escucharse y sostener el espacio compartido que aparece entre dos personas.
Desde ahí nace Tenemos que hablar, una creación contemporánea que explora el entendimiento, la comunicación y los vínculos que construimos con los demás. A través del cuerpo y el movimiento, Maite Felipe y Martín Barriuso trasladan al escenario aquello que normalmente permanece en la intimidad de la mente: la vulnerabilidad de dejarse conocer.
La pieza construye un diálogo físico delicado y emocional donde los cuerpos se acercan, se tensan, se sostienen y se transforman mutuamente. Sin necesidad de grandes artificios escénicos, la obra pone el foco en los pequeños gestos, las pausas y las formas invisibles de comunicación que atraviesan cualquier relación humana.
La Sub25
Esta actividad podrá disfrutarse en el Escenario de danza de la Explanada Multiusos de La Sub25, nuestro festival de arte joven donde las nuevas voces encuentran su espacio y que se celebrará el sábado 27 de junio de 2026 de 20:30 h a 02:30 h en Madrid Rio. Un encuentro artístico y participativo que transforma el corazón de Arganzuela en un lugar de creación, diversidad, participación y comunidad, reuniendo propuestas de danza, teatro, performance, circo, arte contemporáneo, realidad aumentada, experiencias inmersivas y mucho más.
Puedes descubrir todo lo que hemos preparado aquí.
¡Te esperamos!
Biografía
Tenemos que hablar es una creación coreográfica de Maite Felipe y Martín Barriuso, dos intérpretes y creadores emergentes vinculados a la danza contemporánea y la investigación del movimiento.
Maite Felipe, nacida en Zaragoza y actualmente afincada en Madrid, inició su formación en el Conservatorio de su ciudad natal en la especialidad de Danza Clásica y continuó sus estudios de danza contemporánea en Danza 180. En los últimos años ha trabajado como intérprete en producciones de artistas y compañías como Eury German V/Sopao, Violeta García o Belén Martí, desarrollando paralelamente su faceta como coreógrafa.
Martín Barriuso nació en Burgos y se graduó en danza contemporánea en el Conservatorio Ana Laguna antes de continuar su formación en Madrid en Danza 180. Además de licenciarse en Matemáticas, combina su trabajo como intérprete con procesos de investigación coreográfica y creación de piezas propias como Olycka y Tenemos que hablar.
Juntos desarrollan una práctica escénica centrada en la comunicación física, la intimidad y las relaciones humanas desde una mirada contemporánea y sensible.


